Las 10 razones para no ver Protagonistas de Nuestra Tele 2013
Teniendo en cuenta que RCN pretende retomar el liderato en los ratings, apelará nuevamente a la sexta temporada de la joya de la corona: Protagonistas de Nuestra Tele. El reality show tiene la no muy grata labor de subir las paupérrimas cifras que una fracasada segunda temporada de Colombia tiene talento le deja como legado. Pero, ¿qué razones puede tener un televidente colombiano para dejar de ver este programa? A continuación el listado de las 10 más importantes:
10. El libreto
Crítica muy frecuentemente leída en este foro entre la población que idolatra a Caracol. Irónicamente, la telerrealidad supondría, en apariencia, que no hubiese libretos, que todo fuera realmente espontáneo, pero en PDNT que los hay los hay, y no me refiero a los de las pruebas de talento. Muchas veces ese libreto solo genera telepornomiseria: historias como la de la concursante que tomaba clases viéndolas desde la ventana de la Universidad, o la que tenía 20.000 sobrinos y vendía cocadas, o el que dijo que él no iba a hacer amigos ya no generan el mismo impacto en los televidentes. Un chiste contado seis veces, pues ya no tiene gracia.
9. Las convocatorias
Lo que inició siendo chistoso con Factor X, terminó siendo una plaga que asola realities y concursos tanto de Las Américas como de La Floresta. Y lo peor es la forma como lo llevaron el año pasado: las ciudades en desorden, y donde vimos a la enésima encueractriz o al que cree que mostrando músculos o hasta pene convence al jurado. Cuando fue simplemente Protagonistas de novela (2002-2004), veíamos una criba previa, sus pruebas de talento y ya, no el peregrinar por ciudades para ver actos bochornosos de gente que tiene talento… pero para hacer el oso.
8. Andrea Serna
Si, hay que decirlo, ya aburre la señora que delira con tener en sus manos el sobre. Ella que sale hasta en La sopa (bueno, en honor a la verdad, la que salió fue su colega Laura Acuña… por ahora), nos confunde tratando de explicar las reglas del programa, nos alarga por eternos minutos la lectura del veredicto del público, porque antes van los mensajes de un cursi subido de los familiares de los amenazados, quienes, como por variar, apoyan la permanencia en la Casa de sus vástagos/hermanos/mozos/lo que sea (claro, una boca menos que alimentar gracias a RCN). Más de uno quisiéramos que Juan Manuel Barraza Jr. se la lleve para que se dedique a su hogar.
7. Las mechoneadas
Para ver peleas de verduleras, donde se insultan llamándose “prospecto de travesti de pueblo” o “estúpida lesbiana”, mejor se lo dejamos a Laura Bozzo. Hay que darle buen ejemplo a los niños, que se sigan deleitando con las ene mil pelucas de La Selecc10n o las creativas pruebas del Desafío África (sarcasmo: OVERLOAD)
6. Es muy explícito
Como ya nos hemos vuelto un país ultragodo, qué inmoralidad es esa de ver concursantes depilándose el castor, a un hombre y una mujer bañándose juntos, entangas rojas, confesando haber vendido su virginidad, o con esos rumores escandalosos de que un concursante podría ser transexual. Qué dirían el Procurador, Ilva Miryam Hoyos o Pepita Mendieta, ¡carachas!
5. Ahí no hay talento
Asumámoslo, de este reality no va a salir la nueva Teresa Gutiérrez (QEPD) ni Hollywood ansía tener a cualquier egresado de este programa en sus carteles (si, Sebastián Tamayo, se lo estoy diciendo a usted). Tampoco vendrá la nueva Margarita Vidal o Virginia Vallejo ( bueno, como moza de traquetos, de pronto). Pero bueno, si ha sobrevivido Cristina Hurtado casi 10 años en la televisión sin saber leer ni escribir, o Edwin Garrido nos ha podido demostrar que sin verdaderos conocimientos de geografía se puede llegar lejos. O al menos tan lejos como ha triunfado Jaider Villa… o los que han migrado a Caracol, como la ínclita Sara Corrales
4. Los cara a cara son predecibles
En especial los primeros, porque se dan votos muy bobos de “es que no te integras al grupo” o “No es nada personal, es que siento que no nos hemos acercado lo suficiente”. Cuando ya los bandos están muy marcados (como pasó entre “las Superpoderosas” vs. “La mafia” en 2012), no faltan los votos polémicos, que, de alguna manera, engrosan las arcas de nuestras Citas citables.
3. Por las roscas
Si, en muchas ocasiones nos llegan fotos y videos que demuestran que nuestros participantes de turno han sido extras con o sin parlamento en algún producto de RCN, como pasó con Oscar Mejía en 2010, que había sido extra en Amor en custodia, novela donde actuaba la entonces (y actualmente) jurado Alejandra Borrero; o que resultan ser novios/amigos/machuques y afines de ex participantes como en el caso de Sandra Mazuera. Este año, se rumora que un ex Desafío 2008 estará entre los preseleccionado y que otra de las hermanas Jaramillo estará también en competencia (si, ellas tan adictas a los realities).
2. Porque muestran el hambre pidiendo votos (y dinero) para todo
Votos para elegir quienes entran a la Casa Estudio, votos para salvar/eliminar, votos para reingresar, votos para elegir el ganador… RCN debe recaudar más plata en una semana que la mismísima DIAN o que la extinta DMG. Si fuera gratuito el voto como lo fue en sus comienzos en 2002, otro gallo cantaría; ahora, hasta paquetes de votos se pueden comprar. ¿Mafias? No, para nada. Igual, ni se respeta la voluntad nuestra de eliminar a alguien , si luego se inventan la fase de los reingresos.
1. Porque nunca gana el mejor
Ello redunda en el hecho de que casi ninguno ha logrado protagonizar una novela como tal. Ya en Los años tenebrosos: 2004 vimos como Jaider Villa fracasó en el intento de derrotar a Padres e hijos con una novelita de la tarde, y no mucha suerte ha corrido para muchos de sus sucesores como Kike Duque (a quien estamos por declarar muerto presunto de la farándula criolla) o por el lado femenino, ya supimos que a María Angélica Salgado de poco o nada le sirvió haber ganado, pues hasta vendió el Cocadamovil.
En definitiva, señores televidentes, vean lo que quieran ver. ¿Será PDNT 2013 capaz de mechonearle puntos de rating a las pelucas baratas de La Selecc10n? Amanecerá y veremos…
Lo bueno, lo malo y lo feo de Alias El Mexicano.
RCN no cesa en su deseo de lograr recuperar el liderato del prime time y se juega otra carta, de las muchas que ha empleado este año. Es hora de ver si Alias El Mexicano, bio-narconovela sobre el extinto Gonzalo Rodríguez Gacha corona la vuelta o si la damos de baja en nuestro habitual Lo bueno, lo malo y lo feo:
Lo bueno de “Alias El Mexicano”
Acertado cabezote, que no pretende tapar nada, ni siquiera la vinculación de Rodríguez Gacha con el Club Deportivo Los Millonarios. La musicalización, bien medida, sin estridencias.
Fue interesante la introducción sobre el monopolio de las esmeraldas en Boyacá en los sesentas, germen de una larga cadena de crímenes y abusos de nuestra historia. La escena del descubrimiento de la esmeralda y la subsecuente traición del Gonzalo joven para que mataran a su amigo, le dio el aire de sordidez propio del mundo de las gemas verdes.
En líneas generales, el Gonzalo joven estuvo intermitente, a veces imponente, como cuando Gloria le reclamó y le pidió que se alejara de ella, pero en otras flaqueó, como cuando el padre de Gloria le devolvió la piedra, y remontó con el duelo de él con su amigo en la gallera y luego le mintió a la hermanita de éste.
Aunque cruel, fue muy diciente la escena del secuestro de Gloria para arrebatarle su cabellera de virgen de pueblo. Pudo haber pasado a más, pero se supo limitarla para darle una verdadera carga dramática.
La ambientación de una Bogotá en los años 70´s se vio creíble en cuanto a ambientación y utilería. Habría pedido una transición más reposada, antes de darle entrada al Rodríguez Gacha personificado por Calero, pero esto es lo que hay, se tenía que mostrar cómo comenzaba El Mejicano en las lides delincuenciales, dentro del contexto de las esmeraldas, aun con la ( para mi muy desagradable y sí prescindible) escena del perro al que le arrancaron los ojos.
Lo malo de “Alias El Mexicano”
Volvemos a lo mismo: Entra un programa nuevo y se corre o trastoca toda la franja prime time, dadas las pobres cifras de rating de programas malogrados comoLos Graduados, que debe vivir su exilio a Siberia personal: La franja late.
Aburre la poca creatividad de RCN en materia de fotografía y cabezotes para sus traqueto-novelas, todas usan los mismos colores oscuros y tonos tierra que hemos visto desde El Capo ( 1 y 2) hasta Tres Caínes, pasando incluso por Tres milagros.
Me sentí viendo la precuela mejor producida de Fuego Verde y esto no es un halago. La trama era algo inconexa y aburrida, no me daban ganas de verle un segundo capítulo ni por error.
Lo feo de “Alias El Mexicano”
Desde las promos, sentía que a Juan Sebastián Calero (mas que encasillado en estos papeles de delincuente) le estaban dando la nada envidiable labor de ser uncopycat de la caracterización que hizo Andrés Parra en Escobar, el patrón del mal, producción del canal rival con la cual es imposible no caer en el lugar común de la comparación; y ello es así, porque Rodríguez Gacha y Escobar fueron narcotraficantes de vidas criminales bastante entrelazadas y muertes sangrientas casi iguales. Esa misma sensación se transmite a buena parte del elenco, se les ve como el repertorio de rechazos de casting de la producción del canal de la Floresta. Es mas, mucho del elenco se ha visto o se ve en producciones actuales tanto del canal de las tres letras como el del molusco (como pasa con Manuela González, que ahora competirá consigo misma, pues también sale en el elenco de Mentiras perfectas).
Ni hablemos del bisoñé para cubrir la nada incipiente calvicie de Calero, que nos demuestra que las pelucas son los grandes protagonistas del 2013, así ésta en concreto parezca Pepe Le Pewatropellado por un camión de 18 ruedas. Las pelucas deben tener categoría propia en los premios TV y Novelas e India Catalina del 2014
Interrogantes que nos deja “Alias El Mexicano”: ¿Hasta cuando las fórmulas válidas de ambos canales en cuanto a productos televisivos serán las bio-novelas de algún cantante exageradas hasta la estratósfera o de cuanto delincuente haya parido esta tierra, corronchonovelas o barrionovelas plagadas de clichés o simples refritos de pésima calidad de series gringas o telenovelas argentinas o chilenas?. ¿Hasta qué punto es redituable la imagen del narcotraficante como personaje telenovelesco (porque esto NO es una serie, dada su emisión de lunes a viernes, así como tampoco lo era Escobar, el patrón del mal), so pretexto de hacerle un “homenaje a las víctimas”? ¿Cuánta será la creatividad y cuanta la rigurosidad histórica en los libretos de Mauricio Miranda?
Pronóstico de “Alias El Mexicano”
Llega en un momento en que su rival de patio tambalea, por no saberse adaptar al gusto de quienes veían algo tan insustancial y sobreactuado como La Selecc10n, con un PDNT ya casi resignando sus últimos restos en el infame horario de las 8 p.m. yComando Élite buscando consolidarse.
Arrastre es difícil que tenga, también es difícil que cautive al público que ya se evidencia insatisfecho con Mentiras perfectas, pero, qué os puedo decir, televidentes colombianos, ustedes, que con el rating alabaron bodrios infumables como Amor sincero y condenaron al ostracismo a obras de arte como La Bruja, merecen la televisión que los canales les dan, una que se estancó en cuatro o cinco formulitas trilladas hasta la saciedad, por las que más de un talifan furibundo de cada canal saca pecho y digiere sin chistar. Aludidos protestarán en 5,4,3…
Breaking Bad entre el bien y el mal
Cuando un programa de televisión provoca una de las discusiones existenciales más complicadas, algo tendrá de interesante. “Breaking Bad” presenta un discurso, un estudio sobre la maldad que estremece. Es la serie que coloca a la industria televisiva en otro terreno, el del arte.
“Breaking Bad” está por llegar a su final, el 29 de septiembre. El domingo pasado se transmitió el noveno capítulo de la quinta temporada, con el que inicia la cuenta regresiva hacia uno de los desenlaces más esperados y menos predecibles de la televisión. Todos queremos saber, como lo discutimos entre amigos, si Walter White merece la redención; si, siquiera, la pedirá.
Otras dudas quizá persistirán. Pero bien lo señalaron en la reunión: el título de la serie lo dice todo. Aunque no tiene una traducción específica, Breaking Bad se refiere al cambio de rumbo, a la “ruptura” de la vida del protagonista, desencadenada por ira y frustración, que finalmente se convierte —y esto es discutible— en maldad. Breaking Bad: Tomar el mal camino. El comienzo de la maldad.
En realidad, la premisa de “Breaking Bad” no es nueva. La hemos visto en todas esas historias que nos muestran la conversión de un hombre cualquiera al villano de la trama. En los cómics, en la ciencia ficción y en la fantasía, sobre todo. Pero esta serie de AMC en algo no se compara con otros dramas: aquí la metamorfosis se siente tan auténtica, tan cercana a la vida diaria, que nos obliga a preguntarnos: ¿podría yo, dependiendo de las circunstancias, sucumbir a las decisiones incorrectas?
Todo esto no se logra con una buena idea para una historia, sino con una tesis profunda convertida en historia. En este caso, una tesis sobre la maldad que, supongo, torturaba a Gilligan con una sola palabra: escríbeme, escríbeme. Y claro, tampoco nos tocaría las fibras correctas si no contara con actuaciones excelentísimas. Principalmente, la de Bryan Cranston, quien ha conquistado al público y a la crítica con el rol de un profesor de química que al enfrentarse al cáncer, decide comenzar a cocinar metanfetamina.
Lo preocupante es que White, o “Heisenberg”, se ha ganado la simpatía de millones de fanáticos —me incluyo— e incluso ha aumentado su popularidad conforme pierde la decencia. El nuevo villano es el héroe, para muchos. Sin que “Breaking Bad” haga una apología de la maldad —pues muestras las consecuencias de los actos y el público observa la decadencia del protagonista—, muchos televidentes esperan, aunque no puedan decirlo en voz alta, que Walter se corone como el líder de la mafia, que mienta a su familia y la conserve, que se imponga ante Hank (Dean Norris) y que vuelva a convencer a Jesse (Aaron Paul) para continuar cocinando drogas sintéticas.
Aunque deberíamos esperar todo lo contrario. Que Heisenberg muera —si no por sus actividades delictivas, sí por el cáncer—, que pierda a los suyos, que Hank no fracase en su intento de hacer justicia y que Jesse pueda conseguir la redención que ya implora. De este “debería”, viene el segundo gran logro de “Breaking Bad”: no todo está escrito, como no todo lo está en la vida real.
Podemos esperar cualquier desenlace y esto aumenta las expectativas.
Sin embargo, y aunque la serie es magnífica en sus aspectos visuales y narrativos, sigue siendo el dilema moral lo más atrayente. Desde la primera temporada te permite reflexionar. En una escena, Walter compara frente a Hank el narcotráfico con el tráfico de alcohol en los años 20. La moral que impuso aquellas reglas, según Walter, es la misma que ahora juzga un negocio donde la última decisión es la del consumidor. En ochenta o cien años, cuando quizá cierta droga esté legalizada, ¿cómo se recordará este momento histórico? ¿Los traficantes de drogas llegarán a ser, algún día, los mártires o las víctimas, como lo son ahora las mujeres acusadas de brujería que fueron quemadas en la hoguera siglos atrás por la inquisición?
El personaje interpretado por Aaron Paul también ha sido fundamental. Mientras que Walter White nos transmite sus frustraciones de químico menospreciado, un enfermo de cáncer que decide involucrarse en el mundo de la droga y que después es seducido por el poder, Jesse Pinckman (Paul) muestra a ese joven muy cercano a todos, al que siempre le han dicho que no vale la pena. Un yonki que no encuentra su lugar en el mundo, interesado más en la adrenalina que en el dinero o la supremacía. Jesse y su emblemático “Bitch!” conquistaron a los televidentes. Jesse nos demuestra que las malas elecciones no siempre vienen acompañadas de malos sentimientos. Es un personaje singular, pues en él se fusiona el poder de asesinar, con la inocencia de un niño asustado, solitario, que se sabe culpable.
No alcanzaría el espacio para hablar de los múltiples personajes, repletos de matices, profundos, temidos y temerosos. Skyler (Anna Gunn), Hank (Dean Norris), Marie (Betsy Brandt), Mike (Jonathan Banks), Gustavo Fring (Giancarlo Esposito), Saul Goodman (Bob Odenkirk) y Walter Jr. (RJ Mitte) han formado parte de esta historia violenta que se desarrolla en el mundo de la mafia moderna.
Incluso vale la pena mencionar a esos otros personajes secundarios que serán inolvidables para los fans. Mis favoritos han sido los dos amigos de Jesse, Skinny Pete (Charles Baker) y Badger (Matt Jones); los hermanos Salamanca (Daniel y Luis Moncada) y por supuesto, el favorito de muchos, Gale (David Costabile).
A los millones de fans, empero, los galardones nos tienen sin cuidado. Estamos esperando ese desenlace que nos dejará una tristeza “azul” y muchos temas para reflexionar. El de la redención es uno de ellos. Otro amigo, quien profesa la religión Cristiana, dice que cualquiera, si se arrepiente sinceramente en su lecho de muerte, es perdonado. “Incluso Hitler”, asegura. ¿Se arrepentirá Walter llegado su último aliento?



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